Bioelectromagnetismo - Campos electromagnéticos
Campos eléctricos
Campos magnéticos
1.        La fuente de los campos eléctricos es la
tensión eléctrica.
2.        Su intensidad se mide en voltios por metro
(V/m).
3.        Puede existir un campo eléctrico incluso
cuando el aparato eléctrico no está en marcha.
4.        La intensidad del campo disminuye conforme
aumenta la distancia desde la fuente.
5.        La mayoría de los materiales de construcción
protegen en cierta medida de los campos eléctricos.
1.        La fuente de los campos magnéticos es la
corriente eléctrica.
2.        Su intensidad se mide en amperios por metro
(A/m). Habitualmente, los investigadores de CEM
utilizan una magnitud relacionada, la densidad de
flujo (en microteslas (µT) o militeslas (mT).
3.        Los campos magnéticos se originan cuando
se pone en marcha un aparato eléctrico y fluye la
corriente.
4.        La intensidad del campo disminuye conforme
aumenta la distancia desde la fuente.
5.        La mayoría de los materiales no atenúan los
campos magnéticos.
Los campos magnéticos se originan por el movimiento de cargas eléctricas. La intensidad de los campos
magnéticos se mide en amperios por metro (A/m), aunque en las investigaciones sobre campos
electromagnéticos los científicos utilizan más frecuentemente una magnitud relacionada, la densidad de
flujo (en microteslas, µT). Al contrario que los campos eléctricos, los campos magnéticos sólo aparecen
cuando se pone en marcha un aparato eléctrico y fluye la corriente. Cuanto mayor sea la intensidad de la
corriente, mayor será la intensidad del campo magnético.

Campos eléctricos

Al enchufar un cable eléctrico en una toma de corriente se generan campos eléctricos en el aire que rodea
al aparato eléctrico. Cuanto mayor es la tensión, más intenso es el campo eléctrico producido. Como
puede existir tensión aunque no haya corriente eléctrica, no es necesario que el aparato eléctrico esté en
funcionamiento para que exista un campo eléctrico en su entorno.
(Por gentileza de la National Radiological Protection Board, Junta nacional de protección radiológica del
Reino Unido)

Campos magnéticos

Los campos magnéticos se generan únicamente cuando fluye la corriente eléctrica. En este caso,
coexisten en el entorno del aparato eléctrico campos magnéticos y eléctricos. Cuanto mayor es la
intensidad de la corriente, mayor es la intensidad del campo magnético. La transmisión y distribución de
electricidad se realiza a tensión alta, mientras que en el hogar se utilizan tensiones bajas. Las tensiones de
los equipos de transmisión de electricidad varían poco de unos días a otros; la corriente de las líneas de
transmisión varía en función del consumo eléctrico.
(Por gentileza de la National Radiological Protection Board, Junta nacional de protección radiológica del
Reino Unido)
Los campos eléctricos existentes en torno al cable de un electrodoméstico sólo desaparecen cuando éste
se desenchufa o se desconecta de la toma de corriente, aunque no desaparecerán los campos eléctricos
del entorno del cable situado en el interior de la pared que alimenta al enchufe. (Por gentileza de la
National Radiological Protection Board, Junta nacional de protección radiológica del Reino Unido)

¿En qué se diferencian los campos estáticos de los campos variables en el tiempo?

Un campo estático es el que no varía en el tiempo. Una corriente continua (DC, en inglés) es una corriente
eléctrica que fluye siempre en el mismo sentido. En cualquier aparato eléctrico alimentado con pilas fluye
corriente de la pila al aparato y de éste a la pila, generándose un campo eléctrico estático. El campo
magnético terrestre es también un campo estático, así como el campo magnético que rodea a una barra
imantada, el cual puede visualizarse por medio del dibujo que se forma cuando se espolvorean limaduras
de hierro en torno a la barra.
En cambio, las corrientes alternas (AC, en inglés) forman campos electromagnéticos variables en el
tiempo. Las corrientes alternas invierten su sentido de forma periódica. En la mayoría de los países de
Europa la corriente alterna cambia de sentido con una frecuencia de 50 ciclos por segundo, o 50 Hz (hertz
o hertzios) y, de forma correspondiente, el campo electromagnético asociado cambia de orientación 50
veces cada segundo. La frecuencia de la corriente eléctrica en los países de América del Norte es de 60
Hz.

¿Cuáles son las principales fuentes de campos de frecuencia baja, media y alta?

Los campos electromagnéticos variables en el tiempo que producen los aparatos eléctricos son un ejemplo
de campos de frecuencia extremadamente baja (FEB, o ELF, en inglés), con frecuencias generalmente de
hasta 300 Hz. Otras tecnologías producen campos de frecuencia intermedia (FI), con frecuencias de 300
Hz a 10 MHz, y campos de radiofrecuencia (RF), con frecuencias de 10 MHz a 300 GHz. Los efectos de los
campos electromagnéticos sobre el organismo no sólo dependen de su intensidad sino también de su
frecuencia y energía. Las principales fuentes de campos de FEB son la red de suministro eléctrico y todos
los aparatos eléctricos; las pantallas de computadora, los dispositivos antirrobo y los sistemas de
seguridad son las principales fuentes de campos de FI y las principales fuentes de campos de RF son la
radio, la televisión, las antenas de radares y teléfonos celulares y los hornos de microondas. Estos campos
inducen corrientes en el organismo que, dependiendo de su amplitud y frecuencia, pueden producir
diversos efectos como calentamiento y sacudidas eléctricas. (No obstante, para producir estos efectos, los
campos exteriores al organismo deben ser muy intensos, mucho más que los presentes habitualmente en
el medio.)

Campos electromagnéticos de frecuencias altas

Los teléfonos móviles, la televisión y los transmisores de radio y radares producen campos de RF. Estos
campos se utilizan para transmitir información a distancias largas y son la base de las telecomunicaciones,
así como de la difusión de radio y televisión en todo el mundo. Las microondas son campos de RF de
frecuencias altas, del orden de GHz. En los hornos de microondas, utilizamos estos campos para el
calentamiento rápido de alimentos. En las frecuencias de radio, los campos eléctricos y magnéticos están
estrechamente relacionados y sus niveles se miden normalmente por la densidad de potencia, en vatios
por metro cuadrado (W/m2).

Puntos clave:
1.        El espectro electromagnético abarca tanto fuentes de campos electromagnéticos naturales como
fuentes generadas por el hombre.
2.        Un campo electromagnético se describe mediante su frecuencia o su longitud de onda. En una
onda electromagnética, estas dos características están directamente relacionadas entre sí: cuanto mayor
es la frecuencia, más corta es la longitud de onda.
3.        La radiación ionizante, como los rayos X y rayos gamma, contiene fotones con energía suficiente
para romper enlaces moleculares. Los fotones de las ondas electromagnéticas de frecuencias de red y de
radio son mucho menos energéticos y no tienen esa capacidad.
4.        Los campos eléctricos se generan en presencia de una carga eléctrica y su intensidad se mide en
voltios por metro (V/m). Los campos magnéticos se originan por la corriente eléctrica. Sus densidades de
flujo se miden en µT (microtesla) o mT (militesla).
5.        En las frecuencias de radio y de microondas, los campos eléctricos y magnéticos se consideran,
conjuntamente, como los dos componentes de una onda electromagnética. La intensidad de estos campos
se describe mediante la densidad de potencia, medida en vatios por metro cuadrado (W/m2).
6.        Las ondas electromagnéticas de frecuencia baja y frecuencia alta afectan al organismo de formas
diferentes.
7.        Las redes de distribución eléctrica y los aparatos eléctricos son las fuentes más comunes de
campos eléctricos y magnéticos de frecuencia baja del entorno cotidiano. Las fuentes habituales de
campos electromagnéticos de radiofrecuencia son las telecomunicaciones, las antenas de radiodifusión y
los hornos de microondas.

Resumen de los efectos sobre la salud

¿Qué ocurre cuando nos exponemos a campos electromagnéticos?

La exposición a campos electromagnéticos no es un fenómeno nuevo. Sin embargo, en el siglo XX la
exposición ambiental ha aumentado de forma continua conforme la creciente demanda de electricidad, el
constante avance de las tecnologías y los cambios en los hábitos sociales han generado más y más
fuentes artificiales de campos electromagnéticos. Todos estamos expuestos a una combinación compleja
de campos eléctricos y magnéticos débiles, tanto en el hogar como en el trabajo, desde los que producen
la generación y transmisión de electricidad, los electrodomésticos y los equipos industriales, a los
producidos por las telecomunicaciones y la difusión de radio y televisión.
En el organismo se producen corrientes eléctricas minúsculas debidas a las reacciones químicas de las
funciones corporales normales, incluso en ausencia de campos eléctricos externos. Por ejemplo, los
nervios emiten señales mediante la transmisión de impulsos eléctricos. En la mayoría de las reacciones
bioquímicas, desde la digestión a las actividades cerebrales, se produce una reorganización de partículas
cargadas. Incluso el corazón presenta actividad eléctrica, que los médicos pueden detectar mediante los
electrocardiogramas.
Los campos eléctricos de frecuencia baja influyen en el organismo, como en cualquier otro material
formado por partículas cargadas. Cuando los campos eléctricos actúan sobre materiales conductores,
afectan a la distribución de las cargas eléctricas en la superficie. Provocan una corriente que atraviesa el
organismo hasta el suelo.
Los campos magnéticos de frecuencia baja inducen corrientes circulantes en el organismo. La intensidad
de estas corrientes depende de la intensidad del campo magnético exterior. Si es suficientemente intenso,
las corrientes podrían estimular los nervios y músculos o afectar a otros procesos biológicos.
Tanto los campos eléctricos como los magnéticos inducen tensiones eléctricas y corrientes en el
organismo, pero incluso justo debajo de una línea de transmisión de electricidad de alta tensión las
corrientes inducidas son muy pequeñas comparadas con los umbrales para la producción de sacudidas
eléctricas u otros efectos eléctricos.
El principal efecto biológico de los campos electromagnéticos de radiofrecuencia es el calentamiento. Este
fenómeno se utiliza en los hornos de microondas para calentar alimentos. Los niveles de campos de
radiofrecuencia a los que normalmente están expuestas las personas son mucho menores que los
necesarios para producir un calentamiento significativo. Las directrices actuales se basan en el efecto
calefactor de las ondas de radio. Los científicos están investigando también la posibilidad de que existan
efectos debidos a la exposición a largo plazo a niveles inferiores al umbral para el calentamiento del
organismo. Hasta la fecha, no se han confirmado efectos adversos para la salud debidos a la exposición a
largo plazo a campos de baja intensidad de frecuencia de radio o de frecuencia de red, pero los científicos
continúan investigando activamente en este terreno.

¿Efectos biológicos o efectos sobre la salud? ¿Qué es un peligro para la salud?

Los efectos biológicos son respuestas mensurables a un estímulo o cambio en el medio. Estos cambios no
son necesariamente perjudiciales para la salud. Por ejemplo, escuchar música, leer un libro, comer una
manzana o jugar al tenis son actividades que producen diversos efectos biológicos. No obstante, no
esperamos que ninguna de estas actividades produzca efectos sobre la salud. El organismo dispone de
mecanismos complejos que le permiten ajustarse a las numerosas y variadas influencias del medio en el
que vivimos. El cambio continuo es forma parte de nuestra vida normal, pero, desde luego, el organismo
no posee mecanismos adecuados para compensar todos los efectos biológicos. Los cambios irreversibles
y que fuerzan el sistema durante períodos largos pueden suponer un peligro para la salud.
Un efecto perjudicial para la salud es el que ocasiona una disfunción detectable de la salud de las
personas expuestas o de sus descendientes; por el contrario, un efecto biológico puede o no producir un
efecto perjudicial para la salud. (véanse las directrices de la Comisión Internacional de Protección contra la
Radiación No ionizante, ICNIRP).
No se pone en cuestión que por encima de determinados umbrales los campos electromagnéticos puedan
desencadenar efectos biológicos. Según experimentos realizados con voluntarios sanos, la exposición a
corto plazo a los niveles presentes en el medio ambiente o en el hogar no producen ningún efecto
perjudicial manifiesto. La exposición a niveles más altos, que podrían ser perjudiciales, está limitada por
directrices nacionales e internacionales. La controversia que se plantea actualmente se centra en si bajos
niveles de exposición a largo plazo pueden o no provocar respuestas biológicas e influir en el bienestar de
las personas.
Preocupación de la sociedad por los efectos sobre la salud
Un vistazo a los titulares de las noticias de los últimos años permite hacerse una idea de los diversos
aspectos que preocupan a la sociedad. En el transcurso de la última década, se han planteado dudas
relativas a los efectos sobre la salud de numerosas fuentes de campos electromagnéticos, como las líneas
de conducción eléctrica, los hornos de microondas, las pantallas de computadora y de televisión, los
dispositivos de seguridad, los radares y, más recientemente, los teléfonos móviles y sus estaciones base.
El Proyecto internacional CEM. En respuesta a la creciente preocupación de la sociedad por los posibles
efectos sobre la salud de la exposición a un número y variedad creciente de fuentes de campos
electromagnéticos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) inició en 1996 un gran proyecto de
investigación multidisciplinar. El Proyecto Internacional sobre campos electromagnéticos o «Proyecto
Internacional CEM» reúne los conocimientos y recursos disponibles actuales de organismos e instituciones
científicas clave internacionales y nacionales.
El Proyecto Internacional CEM

Conclusiones de las investigaciones científicas

En los últimos 30 años, se han publicado aproximadamente 25.000 artículos sobre los efectos biológicos y
aplicaciones médicas de la radiación no ionizante. A pesar de que algunas personas piensan que se
necesitan más investigaciones, los conocimientos científicos en este campo son ahora más amplios que los
correspondientes a la mayoría de los productos químicos. Basándose en una revisión profunda de las
publicaciones científicas, la OMS concluyó que los resultados existentes no confirman que la exposición a
campos electromagnéticos de baja intensidad produzca ninguna consecuencia para la salud. Sin embargo,
los conocimientos sobre los efectos biológicos presentan algunas lagunas que requieren más
investigaciones.

Efectos sobre la salud general

Algunas personas han atribuido un conjunto difuso de síntomas a la exposición de baja intensidad a
campos electromagnéticos en el hogar. Los síntomas notificados incluyen dolores de cabeza, ansiedad,
suicidios y depresiones, nauseas, fatiga y pérdida de la libido. Hasta la fecha, las pruebas científicas no
apoyan la existencia de una relación entre estos síntomas y la exposición a campos electromagnéticos. Al
menos algunos de estos problemas sanitarios pueden deberse al ruido o a otros factores del medio, o a la
ansiedad relacionada con la presencia de tecnologías nuevas.
Efectos sobre el embarazo
La OMS y otros organismos han evaluado numerosas fuentes y exposiciones diferentes a campos
electromagnéticos en el entorno cotidiano y de trabajo, como las pantallas de computadora, colchones de
agua y mantas eléctricas, equipos de soldadura por corrientes de radiofrecuencia, equipos de diatermia, y
radares. El conjunto de los resultados demuestra que la exposición a los niveles típicos de los campos del
medio no aumenta el riesgo de desenlaces adversos como abortos espontáneos, malformaciones, peso
reducido al nacer y enfermedades congénitas. Se han publicado informes esporádicos de asociaciones
entre problemas sanitarios y la presunta exposición a campos electromagnéticos, como informes sobre
partos prematuros y con peso reducido de trabajadoras de la industria electrónica, pero la comunidad
científica no ha considerado que estos efectos estén necesariamente ocasionados por la exposición a
campos electromagnéticos (frente a la influencia de factores como la exposición a disolventes).
Cataratas
Se ha informado de casos de irritación ocular general y cataratas en trabajadores expuestos a niveles
altos de radiación de radiofrecuencia y microondas, pero estudios realizados con animales no confirman la
idea de que estos tipos de trastornos oculares se puedan producir a niveles que no son peligrosos por su
efecto térmico. No hay pruebas de que se produzcan estos efectos a los niveles a los que está expuesta la
población general.

Campos electromagnéticos y cáncer

A pesar de los numerosos estudios realizados, la existencia o no de efectos cancerígenos es muy
controvertida. En cualquier caso, es evidente que si los campos electromagnéticos realmente producen
algún efecto de aumento de riesgo de cáncer, el efecto será extremadamente pequeño. Los resultados
obtenidos hasta la fecha presentan numerosas contradicciones, pero no se han encontrado incrementos
grandes del riesgo de ningún tipo de cáncer, ni en niños ni en adultos. Algunos estudios epidemiológicos
sugieren que existen pequeños incrementos del riesgo de leucemia infantil asociados a la exposición a
campos magnéticos de baja frecuencia en el hogar. Sin embargo, los científicos no han deducido en
general de estos resultados la existencia de una relación causa-efecto entre la exposición a los campos
electromagnéticos y la enfermedad, sino que se ha planteado la presencia en los estudios de efectos
artificiosos o no relacionados con la exposición a campos electromagnéticos. Esta conclusión se ha
alcanzado, en parte, porque los estudios con animales y de laboratorio no demuestran que existan efectos
reproducibles coherentes con la hipótesis de que los campos electromagnéticos causen o fomenten el
cáncer. Se están realizando actualmente estudios de gran escala en varios países que podrían ayudar a
esclarecer estas cuestiones.

Hipersensibilidad a los campos electromagnéticos y depresión

Algunas personas afirman ser "hipersensibles" a los campos eléctricos o magnéticos. Preguntan si los
dolores, cefaleas, depresión, letargo, alteraciones del sueño e incluso convulsiones y crisis epilépticas
pueden estar asociados con la exposición a campos electromagnéticos. Hay escasa evidencia científica
que apoye la posible existencia de casos de hipersensibilidad a los campos electromagnéticos. Estudios
recientes realizados en países escandinavos han comprobado que, en condiciones adecuadamente
controladas de exposición a campos electromagnéticos, no se observan pautas de reacción coherentes en
los sujetos expuestos. Tampoco existe ningún mecanismo biológico aceptado que explique la
hipersensibilidad. La investigación en este campo es difícil porque, además de los efectos directos de los
propios campos electromagnéticos, pueden intervenir muchas otras respuestas subjetivas. Están en curso
más estudios sobre esta cuestión.
Objetivos de las investigaciones actuales y futuras
Se están empleando actualmente grandes esfuerzos de investigación destinados al estudio de la relación
entre los campos electromagnéticos y el cáncer. Están en curso estudios en busca de posibles efectos
cancerígenos (que producen cáncer) de los campos de frecuencia de la red eléctrica, aunque menos
intensos que los realizados a finales de los 90.
Otro objetivo de investigación de numerosos estudios actualmente son los efectos sobre la salud, a largo
plazo, de la utilización de teléfonos móviles. No se ha descubierto ningún efecto perjudicial manifiesto de la
exposición a niveles bajos de campos de radiofrecuencia. Sin embargo, debido a la preocupación de la
sociedad por la seguridad de los teléfonos celulares, investigaciones adicionales intentan determinar si
podrían producirse efectos menos evidentes a niveles de exposición muy bajos.

Puntos clave
1.        Existe una amplia gama de influencias del medio que producen efectos biológicos. La expresión
«efecto biológico» no es equivalente a «peligro para la salud». Se necesitan investigaciones especiales
para identificar y medir los peligros para la salud.
2.        A frecuencias bajas, los campos eléctricos y magnéticos exteriores inducen pequeñas corrientes
circulantes en el interior del organismo. En prácticamente todos los medios normales, las corrientes
inducidas en el interior del organismo son demasiado pequeñas para producir efectos manifiestos.
3.        El principal efecto de los campos electromagnéticos de radiofrecuencia es el calentamiento de los
tejidos del organismo.
4.        No cabe duda de que la exposición a corto plazo a campos electromagnéticos muy intensos puede
ser perjudicial para la salud. La preocupación actual de la sociedad se centra en los posibles efectos
sobre la salud, a largo plazo, de la exposición a campos electromagnéticos de intensidades inferiores a las
necesarias para desencadenar respuestas biológicas inmediatas.
5.        El Proyecto Internacional CEM de la OMS se inició para responder con rigor científico y de forma
objetiva a las preocupaciones de la sociedad por los posibles peligros de los campos electromagnéticos de
baja intensidad.
6.        A pesar de las abundantes investigaciones realizadas, hasta la fecha no hay pruebas que permitan
concluir que la exposición a campos electromagnéticos de baja intensidad sea perjudicial para la salud de
las personas.
7.        Las investigaciones internacionales se centran en el estudio de posibles relaciones entre el cáncer
y los campos electromagnéticos, a frecuencias de radio y de red eléctrica.

Progresos de las investigaciones

Si los campos electromagnéticos constituyen un peligro para la salud, las consecuencias afectarán a todos
los países industrializados. La sociedad exige respuestas concretas a la cuestión, cada vez más
apremiante, de si los campos electromagnéticos a los que estamos expuestos de forma cotidiana producen
o no efectos perjudiciales para la salud. Frecuentemente, los medios de comunicación ofrecen respuestas
que parecen definitivas. Sin embargo, estas noticias se deben juzgar con cautela y se debe tener en
cuenta que la educación no es el principal objetivo de los medios de comunicación. Un periodista puede
seleccionar una noticia e informar sobre la misma impulsado por diversos motivos no relacionados con
aspectos técnicos; los periodistas compiten entre sí por obtener tiempo y espacio en los medios de
comunicación y las revistas y periódicos compiten por aumentar la circulación de sus productos. Los
titulares novedosos y sensacionalistas que interesan al mayor número de personas posible les ayudan a
alcanzar estos objetivos; las malas noticias no son sólo las más llamativas, sino a menudo las únicas de las
que nos enteramos. Se presta poca, o ninguna, atención a los numerosos estudios que indican que los
campos electromagnéticos son inofensivos. La ciencia no puede aún garantizar una seguridad absoluta,
pero las investigaciones realizadas son, en su conjunto, tranquilizantes.
Se necesitan diferentes tipos de estudios
Para evaluar un posible efecto perjudicial para la salud de los campos electromagnéticos, es esencial
realizar un conjunto de estudios diversos en diferentes campos de investigación. Los diferentes tipos de
estudios investigan diversos aspectos del problema. El objetivo de los estudios de laboratorio con células
es elucidar los mecanismos básicos subyacentes que relacionan la exposición a campos electromagnéticos
con los efectos biológicos. Estos estudios pretenden identificar mecanismos basados en los cambios
moleculares o celulares que produce el campo electromagnético que ofrecerían pistas sobre cómo se
transforma una fuerza física en una acción biológica en el organismo. En estos estudios, las células
individuales o tejidos estudiados se retiran de su medio vital normal, lo que puede desactivar posibles
mecanismos de compensación. Otro tipo de estudios, realizados con animales, está más estrechamente
relacionado con las condiciones reales. Estos estudios proporcionan resultados que son más directamente
pertinentes para determinar niveles de exposición seguros para las personas y frecuentemente estudian
diversas intensidades de los campos electromagnéticos para investigar las relaciones entre dosis y
respuesta.
Los estudios epidemiológicos o estudios médicos con personas son otra fuente directa de información
sobre los efectos a largo plazo de la exposición. Estos estudios investigan la causa y distribución de las
enfermedades en las condiciones reales, por comunidades y grupos profesionales. Los investigadores
tratan de determinar si existe una asociación de tipo estadístico entre la exposición a campos
electromagnéticos y la incidencia de una determinada enfermedad o efecto perjudicial para la salud. Sin
embargo, los estudios epidemiológicos son costosos y, lo que es más importante, estudian poblaciones de
composición muy compleja, por lo que son difíciles de controlar con suficiente precisión para detectar
efectos pequeños. Por estos motivos, antes de alcanzar conclusiones sobre posibles peligros para la
salud, los científicos evalúan todos los resultados de interés, incluidos los de estudios epidemiológicos y
los de estudios con animales y con células.

Interpretación de los estudios epidemiológicos

Los estudios epidemiológicos no pueden normalmente determinar por sí mismos la existencia de una
relación clara entre causa y efecto, principalmente porque sólo detectan asociaciones estadísticas entre
los niveles de exposición y determinada enfermedad, que puede o no deberse a la exposición. Imagínese
un estudio hipotético que demuestre que existe una relación entre la exposición a campos
electromagnéticos de los electricistas de la empresa «ElectriX» y un incremento del riesgo de cáncer.
Aunque se observe una asociación estadística, ésta podría deberse también a la ausencia de información
sobre otros factores del lugar de trabajo. Por ejemplo, es posible que los electricistas hayan estado
expuestos a disolventes químicos potencialmente cancerígenos. Asimismo, una asociación estadística
puede deberse únicamente a efectos aleatorios, o el propio estudio puede no haber sido diseñado
correctamente.
En consecuencia, la detección de una asociación entre un agente y una determinada enfermedad no
significa necesariamente que el agente sea la causa de la enfermedad. Para determinar la causalidad, los
investigadores deben tener en cuenta numerosos factores. Los argumentos a favor de una relación de tipo
causa y efecto se ven reforzados si existe una asociación persistente y fuerte entre la exposición y el
efecto, una relación clara entre dosis y respuesta, una explicación biológica creíble, resultados favorables
de estudios pertinentes con animales y, sobre todo, coherencia entre los diferentes estudios. Estos
factores no han estado generalmente presentes en los estudios sobre la relación entre los campos
electromagnéticos y el cáncer. Este es uno de los principales motivos por los que los científicos se han
resistido generalmente a concluir que los campos electromagnéticos débiles produzcan efectos sobre la
salud.
La dificultad de descartar la posibilidad de riesgos muy pequeños
Según Barnabas Kunsch, del centro de investigación austríaco de Seibersdorf (Austrian Research Centre
Seibersdorf), «En la sociedad moderna, la ausencia de pruebas de los efectos perjudiciales no parece ser
suficiente. Al contrario, cada vez se reclama con mayor insistencia que se demuestre la inexistencia de
estos efectos». En las conclusiones alcanzadas por comités de expertos que han examinado la cuestión
son típicas frases como: «No existen pruebas convincentes de que los campos electromagnéticos
produzcan efectos perjudiciales para la salud» o «No se ha confirmado la existencia de una relación de
causa y efecto entre los campos electromagnéticos y el cáncer». Puede dar la impresión de que los
científicos tratan de evitar responder a la cuestión. Si los científicos ya han demostrado que no hay ningún
efecto, ¿por qué se debe continuar investigando?
La respuesta es sencilla: los estudios médicos con personas identifican muy eficazmente efectos grandes,
como la relación entre el consumo de tabaco y el cáncer; desgraciadamente, no pueden distinguir tan
fácilmente los efectos pequeños de la ausencia de efecto. Si los niveles de los campos electromagnéticos
típicos del medio fueran cancerígenos potentes, ya se hubiera demostrado fácilmente este efecto. Por el
contrario, es mucho más difícil demostrar si los campos electromagnéticos de intensidad baja tienen un
efecto cancerígeno débil, o si son muy cancerígenos para un grupo pequeño de personas del conjunto de
la población. De hecho, incluso si un estudio a gran escala no muestra la existencia de una asociación, no
podemos estar completamente seguros de que no exista una relación. La ausencia de un efecto en los
estudios podría significar que verdaderamente el efecto no existe, pero también podría significar
sencillamente que el efecto no es detectable con el método de medición utilizado. Por consiguiente, los
resultados negativos son generalmente menos convincentes que los resultados positivos claros.
La situación más difícil de todas, que, desgraciadamente, se ha producido en los estudios epidemiológicos
sobre campos electromagnéticos, es la existencia de un conjunto de estudios con resultados positivos
poco contundentes y que, sin embargo, no son coherentes entre sí. En esta situación, es probable que los
propios científicos no se pongan de acuerdo sobre las conclusiones que deben extraerse de los datos. No
obstante, por los motivos explicados antes, la mayoría de los científicos y de los médicos opinan de que los
posibles efectos sobre la salud, si existen, de campos electromagnéticos de intensidad baja son
probablemente muy pequeños comparados con otros riesgos para la salud a los que se enfrentan las
personas de forma cotidiana.

Futuros estudios

El principal objetivo del Proyecto Internacional CEM de la OMS es iniciar y coordinar investigaciones en
todo el mundo destinadas a obtener una respuesta bien fundamentada a las preocupaciones de la
sociedad. Esta evaluación integrará los resultados de estudios con células, estudios con animales y
estudios médicos con personas para permitir una evaluación lo más completa posible de los riesgos para
la salud. Una evaluación integral de diversos estudios pertinentes y fiables proporcionará la respuesta más
fiable posible sobre los efectos perjudiciales para la salud, si existen, de la exposición a largo plazo a
campos electromagnéticos débiles.
Una forma de ilustrar la necesidad de disponer de pruebas de diferentes tipos de experimentos es
establecer una analogía con un crucigrama. Para determinar la solución del crucigrama con
CERTIDUMBRE absoluta debemos responder a nueve preguntas. Si sólo podemos contestar a tres, es
posible que podamos adivinar la solución; sin embargo, las tres letras dadas pueden también formar parte
de otra palabra muy diferente. Cada respuesta adicional aumentará la confianza que ponemos en la
solución propuesta. De hecho, la ciencia probablemente nunca pueda llegar a responder a todas las
preguntas, pero cuantas más pruebas concluyentes obtengamos, más seguros estaremos de alcanzar la
solución verdadera.

Puntos clave

Niveles de exposición típicos en el hogar y en el medio ambiente

Campos electromagnéticos en el hogar

Niveles de fondo de campos electromagnéticos producidos por instalaciones de transmisión y distribución
de electricidad

La transmisión de electricidad a larga distancia se realiza mediante líneas eléctricas de alta tensión. Estas
tensiones altas se reducen mediante transformadores para la distribución local a hogares y empresas. Las
instalaciones de transmisión y distribución de electricidad y el cableado y aparatos eléctricos domésticos
generan el nivel de fondo de campos eléctricos y magnéticos de frecuencia de red en el hogar. En los
hogares que no están situados cerca de líneas de conducción eléctrica la intensidad de este campo de
fondo puede ser hasta alrededor de 0,2 µT.
Los campos de los lugares situados directamente bajo las líneas de conducción eléctrica son mucho más
intensos. Las densidades de flujo magnético a nivel del suelo pueden ser del orden de hasta varios µT. La
intensidad del campo eléctrico bajo las líneas de conducción eléctrica puede ser de hasta 10 kV/m. Sin
embargo, la intensidad de los campos (eléctricos y magnéticos) se reduce al aumentar la distancia a las
líneas eléctricas. A entre 50 m y 100 m de distancia la intensidad de los campos es normalmente
equivalente a la de zonas alejadas de las líneas eléctricas de alta tensión. Además, las paredes de las
casas reducen substancialmente la intensidad de campo eléctrico con respecto a la existente en lugares
similares en el exterior de las casas.
Aparatos eléctricos en el hogar
Los campos eléctricos de frecuencia de red más intensos presentes normalmente en el entorno son los de
los lugares situados bajo las líneas de transmisión de alta tensión. Por el contrario, los campos magnéticos
de frecuencia de red más intensos se encuentran normalmente en puntos muy cercanos a motores y otros
aparatos eléctricos, así como en equipos especializados como escáneres de resonancia magnética
utilizados para generar imágenes para el diagnóstico médico.

Intensidades de campo eléctrico típicas medidas cerca de electrodomésticos (a una distancia
de 30 cm.)Fuente: Oficina federal alemana de seguridad radiológica (Bundesamt für
Strahlenschutz, BfS), 1999.
Electrodomésticos
Intensidad del campo eléctrico (V/m)
Receptor estereofónico
180
Plancha
120
Frigorífico
120
Batidora
100
Tostadora
80
Secador de pelo
80
Televisor de color
60
Cafetera eléctrica
60
Aspiradora
50
Horno eléctrico
8
Bombilla
5
Valor límite recomendado
5000
Muchas personas se sorprenden cuando reparan en la diversidad de las intensidades de los campos
magnéticos presentes en el entorno de diversos aparatos eléctricos. La intensidad del campo no depende
del tamaño, complejidad, potencia o ruido que hace el electrodoméstico. Además, las intensidades de los
campos magnéticos pueden ser muy diversas, incluso entre aparatos aparentemente similares. Por
ejemplo, algunos secadores de pelo generan campos muy intensos, mientras que otros apenas producen
campo magnético alguno. Estas diferencias de intensidad del campo magnético están relacionadas con el
diseño del producto. El siguiente cuadro muestra valores típicos correspondientes a diversos aparatos
eléctricos comunes en los hogares y lugares de trabajo. Las mediciones se tomaron en Alemania y todos
los aparatos funcionan con electricidad a 50 Hz de frecuencia. Debe señalarse que los niveles de
exposición efectivos varían considerablemente dependiendo del modelo de electrodoméstico y de la
distancia al mismo.

Intensidades del campo magnético típicas de algunos electrodomésticos a diversas distancias
Aparato eléctrico        A una distancia de 3 cm (µT)        A una distancia de 30 cm (µT)        A una distancia de 1 m (µT)

Secador de pelo                                  6 – 2000                                        0,01 – 7                                   0,01 – 0,03

Máquina de afeitar eléctrica            15 – 1500                                        0,08 – 9                                     0,01 – 0,03

Aspiradora                                          200 – 800                                             2 – 20                                     0,13 – 2

Luz fluorescente                                   40 – 400                                         0,5 – 2                                    0,02 – 0,25

Horno de microondas                         73 – 200                                             4 – 8                                       0,25 – 0,6

Radio portátil                                            16 – 56                                                    1                                          < 0,01

Horno eléctrico                                           1 – 50                                     0,15 – 0,5                                  0,01 – 0,04

Lavadora                                                   0,8 – 50                                       0,15 – 3                                 0,01 – 0,15

Hierro                                                            8 – 30                                     0,12 – 0,3                                0,01 – 0,03

Lavavajillas                                               3,5 – 20                                          0,6 – 3                                   0,07 – 0,3

Computadora                                          0,5 – 30                                             < 0,01         

Frigorífico                                                0,5 – 1,7                                    0,01 – 0,25                                          <0,01

Televisor de color                                    2,5 - 50                                         0,04 – 2                                  0,01 – 0,15

En la mayoría de los electrodomésticos, la intensidad del campo magnético a una distancia de 30 cm es
considerablemente inferior al límite recomendado para el conjunto de la población de 100 µT.

Fuente: Oficina federal alemana de seguridad radiológica (Bundesamt für Strahlenschutz, BfS), 1999.
La distancia de operación normal se indica en negrita. El cuadro ilustra dos puntos importantes: En primer
lugar, la intensidad del campo magnético que rodea a todos los aparatos disminuye rápidamente
conforme nos alejamos del mismo. En segundo lugar, la mayoría de los electrodomésticos no se utilizan a
una distancia muy cercana al cuerpo. A una distancia de 30 cm., los campos magnéticos que generan la
mayoría de los electrodomésticos son más de 100 veces menores que el límite recomendado establecido
para el conjunto de la población (100 µT a 50 Hz, o 83 µT a 60 Hz).

Televisores y pantallas de computadora

Las pantallas de computadora y televisores se basan en principios de funcionamiento similares. Ambos
producen campos eléctricos estáticos y campos eléctricos y magnéticos alternos a diversas frecuencias.
Sin embargo, las pantallas de cristal líquido que se utilizan en algunas computadoras portátiles y de
escritorio no generan campos eléctricos y magnéticos significativos. Las computadoras modernas tienen
pantallas conductoras que reducen el campo estático de la pantalla hasta un nivel similar al normal de
fondo de los hogares o los lugares de trabajo. En la posición que ocupa el usuario (a 30 a 50 cm. de la
pantalla), la densidad de flujo (a frecuencias de red) de los campos magnéticos alternos es típicamente
inferior a 0,7 µT. Las intensidades de los campos eléctricos alternos en las posiciones del usuario varían
de menos de 1 V/m a 10 V/m.

Hornos de microondas

Los hornos de microondas domésticos funcionan a potencias muy altas. Sin embargo, disponen de una
protección eficaz que reduce la fuga de radiación de los hornos hasta niveles casi indetectables. Además,
la intensidad de las fugas de microondas se reduce de forma muy pronunciada al aumentar la distancia
desde el horno. En muchos países, existen normas de fabricación que especifican los niveles máximos de
fuga de radiación admisibles en hornos nuevos; un horno que cumpla dichas normas no supondrá peligro
alguno para el consumidor.

Teléfonos portátiles

Los teléfonos portátiles funcionan a intensidades mucho menores que los teléfonos móviles. El motivo es
que se utilizan a distancias muy próximas a su estación base, por lo que no necesitan campos intensos
para transmitir a distancias grandes. Por consiguiente, los campos de radiofrecuencia que generan estos
aparatos son despreciables.



Campos electromagnéticos en el medio ambiente

Radares

Los radares se utilizan para la navegación, la predicción meteorológica y para usos militares, entre otras
diversas funciones. Emiten señales en forma de pulsos de microondas. La potencia máxima de cada pulso
puede ser alta, aunque la potencia media sea pequeña. Muchos radares pueden girar o moverse arriba y
abajo, lo que reduce la densidad de potencia media a la que están expuestas las personas en lugares
cercanos a los radares. Incluso los radares militares de gran potencia, no giratorios, limitan la exposición
en lugares de acceso público a niveles inferiores a los límites recomendados.

Sistemas de seguridad

Los sistemas antirrobo de las tiendas utilizan dispositivos que detectan bobinas eléctricas situadas en las
salidas. Cuando compra un artículo, los marcadores se retiran o se desactivan de forma permanente. Los
campos electromagnéticos de las bobinas generalmente no superan los límites de exposición
recomendados. Los sistemas de control de accesos funcionan de la misma forma, incorporándose el
dispositivo antirrobo a un llavero o a una tarjeta de identidad. Los sistemas de seguridad de las
bibliotecas utilizan dispositivos que se pueden desactivar cuando se toma prestado un libro y volver a
activar cuando se devuelve. Los detectores de metales y los sistemas de seguridad de los aeropuertos
generan un campo magnético de gran intensidad (hasta 100 µT) que sufre perturbaciones por la
presencia de objetos metálicos. En puntos cercanos al marco del detector, la intensidad del campo
magnético puede ser próxima, o en ocasiones superior, a los límites recomendados. No obstante, según
se explica en la sección sobre límites recomendados, no constituye un peligro para la salud. (véase la
sección titulada ¿Son perjudiciales los niveles de exposición superiores a los límites recomendados?)

Trenes y tranvías eléctricos

Los trenes de larga distancia tienen una o más locomotoras que están separadas de los vagones de
pasajeros. En consecuencia, la principal fuente a la que se exponen los pasajeros es la fuente de
alimentación eléctrica del tren. En los vagones de pasajeros de los trenes de larga distancia pueden
existir campos magnéticos de varios cientos de µT cerca del suelo y de intensidades inferiores (decenas
de µT) en otras partes del compartimiento. Los campos eléctricos pueden alcanzar intensidades de 300
V/m. Las personas que viven en las inmediaciones de vías de ferrocarril pueden estar expuestas a
campos magnéticos generados por la fuente de suministro eléctrico situada encima de las vías;
dependiendo del país, pueden ser similares a los campos producidos por las líneas de conducción
eléctrica de alta tensión.
Los motores y equipos de tracción de los trenes y tranvías normalmente están ubicados bajo el suelo de
los vagones de pasajeros. A nivel del suelo, las intensidades de los campos magnéticos pueden alcanzar
niveles de hasta decenas de µT en las partes del suelo situadas justamente encima de motor. La
intensidad del campo disminuye drásticamente con la distancia al suelo, de manera que la exposición del
tronco de los pasajeros es mucho menor.

Televisión y radio

¿No se ha preguntado alguna vez, al seleccionar una emisora de radio en el equipo de música de su
casa, qué significan las conocidas siglas AM y FM? Las señales de radio se pueden describir como de
modulación de amplitud (AM, en inglés) o de modulación de frecuencia (también llamada frecuencia
modulada o por las siglas en inglés, FM) dependiendo de la forma de transmisión de la información. Las
señales de radio de AM se pueden utilizar para la difusión a distancias muy largas, mientras que las ondas
de FM abarcan zonas menores pero pueden proporcionar una mejor calidad de sonido.
Las señales de radio de AM se transmiten por medio de grandes baterías de antenas, que pueden tener
alturas de decenas de metros, situadas en lugares inaccesibles para la población. Los niveles de
exposición en lugares muy cercanos a las antenas y cables de alimentación pueden ser altos, pero
afectan al personal de mantenimiento y no a la población general.
Las antenas de televisión y de radio en FM son mucho más pequeñas que las de AM y se montan en
baterías de antenas situadas en lo alto de grandes torres que sirven únicamente como estructuras de
soporte. La población puede acceder a la parte baja de estas torres porque los niveles de exposición
cerca de la base son inferiores a los límites recomendados. En ocasiones, se montan en lo alto de
edificios pequeñas antenas de televisiones y radios locales, en cuyo caso puede ser necesario controlar
el acceso estas zonas.


Teléfonos móviles y estaciones base

Los teléfonos móviles nos permiten estar permanentemente localizables. Estos dispositivos de ondas de
radio de baja potencia transmiten y reciben señales de una red de estaciones base de baja potencia fijas.
Cada estación base proporciona cobertura a una zona determinada. Dependiendo del número de
llamadas que gestionan, la distancia entre las estaciones base pueden ser desde sólo unos pocos cientos
de metros en las grandes ciudades a varios kilómetros en las zonas rurales.
Las estaciones base de telefonía móvil normalmente se instalan en lo alto de edificios o en torres, a
alturas de entre 15 y 50 metros. Los niveles de las transmisiones desde una determinada estación base
son variables y dependen del número de llamadas y de la distancia a la estación base de quienes emiten
las llamadas. Las antenas emiten un haz muy estrecho de ondas de radio que se propaga de forma casi
paralela al suelo. En consecuencia, al nivel del suelo y en regiones que normalmente son de acceso
público las intensidades de los campos de radiofrecuencia son muy inferiores a los niveles considerados
peligrosos. Sólo se superarían los niveles recomendados si una persona se acercara a menos de un
metro o dos de las antenas. Hasta que los teléfonos móviles empezaron a usarse de forma generalizada,
la población estaba expuesta principalmente a emisiones de radiofrecuencia de estaciones de radio y
televisión. Incluso hoy en día, las torres de telefonía apenas aumentan el nivel de exposición total que
experimentamos, ya que la intensidad de las señales en los lugares de acceso público es normalmente
similar o inferior a la de las estaciones de radio y televisión distantes.
Sin embargo, el usuario de un teléfono móvil está expuesto a campos de radiofrecuencia mucho más
intensos que los del entorno general. Los teléfonos móviles se utilizan a muy poca distancia de la cabeza;
por lo tanto, en lugar de estudiar el efecto del calentamiento en todo el cuerpo, se debe determinar la
distribución de la energía que absorbe la cabeza del usuario. Se ha calculado mediante complejos
modelos y mediciones computarizados basados en modelos de cabezas que, al parecer, la energía
absorbida procedente de un teléfono móvil no supera los límites actualmente recomendados.
Se han planteado también dudas sobre otros efectos, llamados «efectos no térmicos», producidos por la
exposición a frecuencias de teléfonos móviles. Se ha sugerido que podrían producirse efectos sutiles
sobre las células que podrían influir en el desarrollo del cáncer. También se ha planteado la hipótesis de
posibles efectos sobre los tejidos excitables por estímulos eléctricos que podrían influir en la función del
cerebro y los tejidos nerviosos. Sin embargo, según el conjunto de los datos disponibles hasta la fecha,
no parece que el uso de teléfonos móviles produzca ningún efecto perjudicial sobre la salud de las
personas.

¿Es realmente tan intensa la exposición a campos magnéticos en la vida cotidiana?

En los últimos años, las autoridades públicas de diversos países han realizado numerosas mediciones
para estudiar los niveles de los campos electromagnéticos en el entorno cotidiano. Ninguno de estos
estudios ha concluido que los niveles medidos puedan producir efectos perjudiciales para la salud.
La Oficina federal alemana de seguridad radiológica (Bundesamt für Strahlenschutz, BfS) midió
recientemente la exposición diaria a campos magnéticos de unas 2000 personas con diversas
ocupaciones y grados de exposición en lugares públicos. Todas las personas llevaron dosímetros
personales durante las 24 horas. Los niveles de exposición medidos presentaron una gran variación, pero
la exposición media diaria fue de 0,10 µT. Este valor es mil veces menor que el límite establecido para la
población de 100 µT y 200 veces menor que el límite de exposición para trabajadores de 500 µT. Además,
los niveles de exposición registrados por los habitantes de los centros de las ciudades indicaron que no
existen en este sentido grandes diferencias entre la vida en zonas rurales y la vida en la ciudad. Incluso la
exposición de las personas que viven en las inmediaciones de líneas de conducción eléctrica de alta
tensión se diferencia muy poco de la exposición media de la población.

Puntos clave
1.        Los niveles de fondo de campos electromagnéticos en el hogar están producido principalmente por
las instalaciones de transmisión y distribución de electricidad o por aparatos eléctricos.
2.        Los diferentes aparatos eléctricos generan campos de intensidades muy diferentes. La intensidad
de los campos eléctricos y magnéticos disminuye rápidamente con la distancia a los aparatos eléctricos.
En cualquier caso, las intensidades de los campos del entorno de los electrodomésticos son
habitualmente muy inferiores a los límites recomendados.
3.        En el lugar que ocupa el usuario, los campos eléctricos y magnéticos de los televisores y pantallas
de computadora son cientos de miles de veces menores que los límites recomendados.
4.        Los hornos de microondas que cumplen las normas no son peligrosos para la salud.
5.        Si se limita el acceso público a lugares cercanos a las instalaciones de radares, antenas de
radiodifusión y estaciones base de telefonía móvil, no se superarán los límites recomendados de
exposición a campos de radiofrecuencia.
6.        Los usuarios de teléfonos móviles están expuestos a campos electromagnéticos mucho más
intensos que los existentes en el entorno cotidiano normal. No obstante, incluso estos niveles más altos no
parece que generen efectos perjudiciales.
7.        Numerosos estudios han demostrado que la exposición a campos electromagnéticos en el entorno
cotidiano es extremadamente baja.
Normas actuales
Existen normas establecidas para proteger nuestra salud, como las relativas a aditivos alimentarios, a las
concentraciones de productos químicos en el agua o a los contaminantes del aire. De forma similar,
existen normas que previenen la exposición excesiva a los campos electromagnéticos presentes en el
entorno.

¿Quién decide cuáles son los límites recomendados?

Cada país establece sus propias normas nacionales relativas sobre exposición a campos
electromagnéticos. Sin embargo, la mayoría de estas normas nacionales se basan en las
recomendaciones de la Comisión Internacional de Protección contra la Radiación No Ionizante (ICNIRP).
Esta organización no gubernamental, reconocida formalmente por la OMS, evalúa los resultados de
estudios científicos realizados en todo el mundo. Basándose en un análisis en profundidad de todas las
publicaciones científicas, la ICNIRP elabora unas directrices en las que establece límites de exposición
recomendados. Estas directrices de revisan periódicamente y, en caso necesario, se actualizan.
La relación entre la intensidad de los campos electromagnéticos y la frecuencia es compleja. Una relación
de todos los valores de todas las normas correspondientes a todas las frecuencias sería difícil de
comprender. El siguiente cuadro resume los límites de exposición recomendados correspondientes a los
tipos de tecnologías que han causado preocupación en la sociedad: la electricidad en el hogar, las
estaciones base de telefonía móvil y los hornos de microondas. La última actualización de estas directrices
se realizó en abril de 1998.


Resumen de los límites de exposición recomendados por la ICNIRP
  Frecuencia de
la red eléctrica
europea
Frecuencia de estaciones base
de telefonía móvil
Frecuencia de los hornos de
microondas
Frecuencia
50 Hz
50 Hz
900 MHz
1,8 GHz
2,45 GHz
  Campo eléctrico
(V/m)
Campo
magnético (µT)
Densidad de
potencia (W/m2)
Densidad de
potencia (W/m2)
Densidad de
potencia (W/m2)
Límites de
exposición para
la población
5000
100
4,5
9
10
Límites de
exposición
ocupacionales
10.000
500
22,5
45
 
ICNIRP, CEM guidelines, Health Physics 74, 494-522 (1998)

Los límites de exposición recomendados de algunos países de la ex Unión Soviética y los de países
occidentales pueden llegar a diferenciarse en un factor de más 100. Con la mundialización del comercio y
la rápida penetración de las telecomunicaciones en todo el mundo, ha surgido la necesidad de disponer
de normas universales. Ahora que muchos países de la ex Unión Soviética están planteándose adoptar
normas nuevas, la OMS ha puesto en marcha recientemente una iniciativa para armonizar las directrices
sobre exposición a las radiaciones en todo el mundo. Las normas futuras se basarán en los resultados del
Proyecto Internacional sobre campos electromagnéticos de la OMS.

¿En que se basan las directrices?

Un aspecto importante que se debe señalar es que un límite recomendado no define de forma exacta el
límite entre la seguridad y el peligro. No existe un nivel único por encima del cual la exposición se
convierte en peligrosa para la salud; por el contrario, el riesgo potencial para la salud aumenta de forma
gradual conforme aumenta el nivel de exposición de las personas. Las directrices marcan un determinado
umbral por debajo del cual la exposición a campos electromagnéticos se considera segura, según los
conocimientos de la ciencia. No se deduce, sin embargo, de forma automática, que por encima del límite
indicado la exposición sea perjudicial.
No obstante, para poder fijar los límites de exposición, los estudios científicos deben identificar el umbral
en el que se manifiestan los primeros efectos sobre la salud. Como no pueden hacerse experimentos con
seres humanos, las directrices deben basarse en estudios con animales. Frecuentemente, se producen
en los animales cambios sutiles de comportamiento a niveles bajos de exposición que preceden a cambios
drásticos en la salud con niveles altos. El comportamiento anormal es un indicador muy sensible de la
existencia de una respuesta biológica; este comportamiento anormal se ha seleccionado como el mínimo
efecto perjudicial para la salud observable. Las directrices recomiendan prevenir la exposición a campos
electromagnéticos a niveles en los que se producen cambios de comportamiento perceptibles.
Este umbral de cambios de comportamiento no es igual al límite recomendado, sino que la ICNIRP aplica
un factor de seguridad de 10 en el cálculo de los límites de exposición ocupacionales y un factor de 50
para obtener el valor recomendado para la población general.Así, por ejemplo, en los intervalos de
frecuencia de radio y microondas, los niveles máximos que probablemente experimentará en el entorno o
en el hogar son al menos 50 veces menores que el umbral en el que se manifiestan los primeros cambios
de comportamiento en animales.

¿Por qué es el factor de seguridad que se aplica para los límites de exposición ocupacional
recomendados menor que el correspondiente a la población general?

La población expuesta en el trabajo está formada por adultos que generalmente están sometidos a
condiciones de campos electromagnéticos conocidas. Estos trabajadores reciben formación sobre los
riesgos potenciales y sobre cómo tomar precauciones adecuadas. En cambio, en la población general hay
personas de todas las edades y con diversos estados de salud que en muchos casos no saben que están
expuestos a CEM. Además, no se puede esperar que todas las personas de la población general tomen
precauciones para minimizar o evitar la exposición. Estos son los motivos por los que los límites de
exposición para la población general son más estrictos que los límites para la población expuesta por
motivos ocupacionales. (directrices de la ICNIRP)
Como hemos explicado antes, los campos electromagnéticos de frecuencia baja inducen corrientes en el
organismo (véase el apartado titulado ¿Qué ocurre cuando nos exponemos a campos
electromagnéticos?). Pero también generan corrientes diversas reacciones bioquímicas del propio
organismo. Las células o tejidos no podrán detectar ninguna corriente inducida por debajo de este nivel
de fondo. En consecuencia, a frecuencias bajas, las directrices aseguran que las corrientes inducidas por
los campos electromagnéticos son menores que las corrientes naturales del organismo.
El principal efecto de la energía electromagnética es el calentamiento de los tejidos. En consecuencia, los
límites recomendados de exposición a campos de radiofrecuencia y de microondas se establecen con el
fin de prevenir los efectos sobre la salud ocasionados por el calentamiento localizado o de todo el
organismo (véase el apartado ¿Qué ocurre cuando nos exponemos a campos electromagnéticos?). El
cumplimiento de las directrices asegura que los efectos de calentamiento son suficientemente pequeños
para que no sean perjudiciales.

Lo que las directrices no pueden contemplar…

Las directrices o normas no se pueden establecer actualmente basándose en especulaciones sobre los
posibles efectos a largo plazo sobre la salud.
Del conjunto de los resultados de todas las investigaciones no puede deducirse que los campos
electromagnéticos produzcan efectos a largo plazo sobre la salud, como el cáncer. Los organismos
nacionales e internacionales fijan y actualizan las normas basándose en los conocimientos científicos más
avanzados, con el fin de proteger contra los efectos sobre la salud conocidos.
Las directrices se establecen para la población media y no pueden tener en cuenta directamente las
necesidades de una minoría de personas potencialmente más sensibles. Por ejemplo, las directrices
sobre contaminación atmosférica no se basan en las necesidades especiales de las personas asmáticas.
De forma similar, las directrices sobre campos electromagnéticos no están diseñadas para proteger a las
personas de las interferencias en los dispositivos electrónicos médicos implantados, como los marcapasos
cardíacos. Por el contrario, estas personas deben solicitar a los fabricantes y al médico que ha implantado
el dispositivo que les asesore sobre el tipo de exposiciones que deben evitar.

¿Cuáles son los niveles de exposición máximos típicos en el hogar y en el medio ambiente?

Algunos datos prácticos le ayudarán a comprender los valores de las directrices internacionales antes
indicados. El siguiente cuadro indica las fuentes más comunes de campos electromagnéticos. Todos los
valores son niveles máximos de exposición de la población; usted estará probablemente sometido a una
exposición mucho menor. Para un examen más detallado de las intensidades de los campos del entorno
de aparatos eléctricos concretos, véase la sección titulada Niveles de exposición típicos en el hogar y en
el medio ambiente.
Fuente
Exposición máxima típica de la población
Campo eléctrico (V/m)
Densidad de flujo magnético (µT)
Campos naturales
200
70 (campo magnético terrestre)
Red eléctrica (en hogares que no
están próximos a líneas de
conducción eléctrica)
100
0,2
Red eléctrica (bajo líneas principales
de conducción eléctrica)
10.000
20
Trenes y tranvías eléctricos
300
50
Pantallas de televisión y computadora
(en la posición del usuario)
10
0,7
  Exposición máxima típica de la población (W/m2)
Transmisores de televisión y radio
0,1
Estaciones base de telefonía móvil
0,1
Radares
0,2
Hornos de microondas
0,5
¿Cómo ponen en práctica las directrices y quién comprueba si se aplican?

Los organismos del gobierno y las autoridades locales tienen la responsabilidad de inspeccionar los
campos electromagnéticos en el entorno de las líneas de conducción eléctrica, estaciones base de
telefonía móvil o cualesquiera otras fuentes electromagnéticas de acceso público y de asegurarse de que
se cumplen las directrices.
En el caso de los aparatos electrónicos, la responsabilidad de que cumplan los límites establecidos es del
fabricante. No obstante, como se ha explicado antes, la naturaleza de la mayoría de los aparatos asegura
que las intensidades de los campos que se emiten son muy inferiores a los límites establecidos. Además,
muchas organizaciones de consumidores realizan ensayos periódicos. Si tiene algún motivo concreto de
preocupación, póngase en contacto directamente con el fabricante o consulte a la autoridad sanitaria de
su país.

¿Son perjudiciales los niveles de exposición superiores a los límites recomendados?

Es completamente seguro comer confitura de fresa hasta la fecha de caducidad indicada en el tarro, pero
el fabricante no puede garantizar una buena calidad del producto si consume la confitura en una fecha
posterior. No obstante, normalmente, la confitura se podría consumir sin riesgo hasta incluso unas
semanas o meses después de la fecha de caducidad. De forma similar, las directrices sobre campos
electromagnéticos aseguran que, si no se sobrepasa el límite de exposición establecido, no se producirán
efectos perjudiciales para la salud. Sobre el nivel que se sabe que produce un efecto sobre la salud, se
aplica un factor de seguridad elevado. Por consiguiente, incluso si una persona se viera sometida a
intensidades de campos varias veces mayores que el límite establecido, la exposición que experimentaría
estaría dentro de este margen de seguridad.
En situaciones cotidianas, la mayoría de las personas no se ven expuestas a campos electromagnéticos
superiores a los límites recomendados. Los niveles de exposición típicos son muy inferiores a estos límites.
Sin embargo, en ocasiones, una persona puede exponerse, durante un período corto, a niveles que se
aproximan o incluso superan los niveles recomendados. Según la ICNIRP, para tener en cuenta los efectos
acumulados, la exposición a los campos de frecuencia de radio y de microondas se debe calcular como
promedio durante un determinado período; las directrices establecen que dicho período debe ser de seis
minutos y se consideran aceptables las exposiciones a corto plazo superiores a los límites.
En cambio, según las directrices, la exposición a campos eléctricos y magnéticos de frecuencia baja no se
calcula como promedio en el tiempo. Para complicar aún más el asunto, se incorpora otro factor llamado
acoplamiento. El acoplamiento se refiere a la interacción entre los campos eléctricos y magnéticos y el
cuerpo expuesto a la radiación; es función del tamaño y forma del cuerpo, el tipo de tejido y la orientación
del cuerpo con respecto al campo. Las directrices deben ser conservadoras: la ICNIRP siempre supone un
acoplamiento máximo del campo a la persona expuesta. Por consiguiente, los límites recomendados
proporcionan una protección máxima. Por ejemplo, aunque las intensidades del campo magnético de las
secadoras de pelo y de las máquinas de afeitar superan aparentemente los valores recomendados, el
acoplamiento extremadamente débil entre el campo y la cabeza impide la inducción de corrientes eléctricas
que podrían superar los límites recomendados.

Puntos clave

1.        Las directrices de la ICNIRP se basan en los conocimientos científicos actuales. La mayoría de los
países se basa en estas directrices internacionales para establecer sus propias normas nacionales.
2.        Las normas sobre campos electromagnéticos de frecuencia baja aseguran que las corrientes
eléctricas inducidas están por debajo del nivel normal de las corrientes de fondo en el interior del
organismo. Las normas para campos de frecuencia de radio y de microondas impiden los efectos sobre la
salud ocasionados por el calentamiento localizado o general del organismo.
3.        Las directrices no protegen contra la posible interferencia con dispositivos médicos electrónicos.
4.        Los niveles de exposición máximos en la vida cotidiana están normalmente muy por debajo de los
límites recomendados.
5.        Debido a la aplicación de un factor de seguridad elevado, una exposición superior a los límites
recomendados no es necesariamente perjudicial para la salud. Además, la determinación del promedio en
el tiempo para campos de frecuencia alta y la hipótesis de un acoplamiento máximo para los campos de
frecuencia baja introducen un margen de seguridad adicional

Medidas de precaución

Con el creciente volumen de resultados de investigación disponibles, cada vez resulta menos probable
que la exposición a campos electromagnéticos constituya un peligro para la salud, aunque sigue existiendo
cierto grado de incertidumbre. El debate científico inicial, centrado en la interpretación de resultados
controvertidos, se ha transformado en una cuestión social y política. El debate público sobre los campos
electromagnéticos se centra en los posibles efectos perjudiciales de los campos electromagnéticos, pero
con frecuencia no tiene en cuenta las ventajas que proporcionan las tecnologías asociadas a los campos
electromagnéticos. Sin electricidad, la sociedad se paralizaría. De forma similar, la difusión de radio y
televisión y las telecomunicaciones se han convertido en un hecho cotidiano de la vida moderna. Es
fundamental sopesar los costos y los posibles peligros.

Protección de la salud pública

El objeto de las directrices internacionales y normas de seguridad nacionales sobre campos
electromagnéticos se han elaborado basándose en los conocimientos científicos actuales con el fin de
asegurar que las personas no se exponen a campos que puedan ser perjudiciales para la salud. Las
directrices y normas se revisan de forma periódica y se actualizan en caso necesario. No obstante, es
difícil determinar los riesgos a largo plazo para la salud y, debido a esta incertidumbre, las directrices
incorporan grandes factores de seguridad en los límites de exposición.
Se ha sugerido que, mientras la ciencia mejora su conocimiento de las consecuencias para la salud,
puede ser recomendable aumentar las precauciones para enfrentarse a las incertidumbres que aún
existen. Sin embargo, el tipo y magnitud de la política de precaución que se adopte dependerá
fundamentalmente de si existen resultados sólidos que indiquen la existencia de un riesgo para la salud y
de la escala y naturaleza de las posibles consecuencias. La respuesta de precaución debe ser
proporcional al riesgo potencial. Para más información, véase el documento informativo de la OMS sobre
políticas de precaución (WHO Backgrounder on Cautionary Policies).
Se han desarrollado varias políticas que fomentan la precaución con el fin de abordar las cuestiones de
salud y seguridad pública, ocupacional y medioambiental relacionadas con agentes químicos y
físicos.

¿Qué se debe hacer mientras continúan las investigaciones?

Uno de los objetivos del Proyecto Internacional CEM es ayudar a las autoridades nacionales a sopesar las
ventajas del uso de tecnologías que generan campos electromagnéticos frente a la posibilidad de que se
descubra algún riesgo para la salud. Además, la OMS propondrá recomendaciones sobre medidas de
protección, si fueran necesarias. La terminación, evaluación y publicación de las investigaciones
necesarias llevará varios años. Entretanto, la Organización Mundial de la Salud ha propuesto las
siguientes recomendaciones:

Para más información, véanse los Boletines Informativos de la OMS sobre Campos Electromagnéticos y
Salud Pública.
¿Qué son los campos electromagnéticos?

¿Qué son los campos electromagnéticos?

La siguiente sección explica de forma sencilla en qué consisten los campos electromagnéticos y también
contiene información sobre límites recomendados, efectos sobre la salud y puntos clave.
Fuentes naturales de campos electromagnéticos
En el medio en que vivimos, hay campos electromagnéticos por todas partes, pero son invisibles para el
ojo humano. Se producen campos eléctricos por la acumulación de cargas eléctricas en determinadas
zonas de la atmósfera por efecto de las tormentas. El campo magnético terrestre provoca la orientación
de las agujas de los compases en dirección Norte-Sur y los pájaros y los peces lo utilizan para orientarse.

Fuentes de campos electromagnéticos generadas por el hombre

Además de las fuentes naturales, en el espectro electromagnético hay también fuentes generadas por el
hombre: Para diagnosticar la rotura de un hueso por un accidente deportivo, se utilizan los rayos X. La
electricidad que surge de cualquier toma de corriente lleva asociados campos electromagnéticos de
frecuencia baja. Además, diversos tipos de ondas de radio de frecuencia más alta se utilizan para
transmitir información, ya sea por medio de antenas de televisión, estaciones de radio o estaciones base
de telefonía móvil.

Conceptos básicos sobre la longitud y frecuencia de las ondas

¿Por qué son tan diferentes los diversos tipos de campos electromagnéticos?

Una de las principales magnitudes que caracterizan un campo electromagnético (CEM) es su frecuencia, o
la correspondiente longitud de onda. El efecto sobre el organismo de los diferentes campos
electromagnéticos es función de su frecuencia. Podemos imaginar las ondas electromagnéticas como
series de ondas muy uniformes que se desplazan a una velocidad enorme: la velocidad de la luz. La
frecuencia simplemente describe el número de oscilaciones o ciclos por segundo, mientras que la
expresión «longitud de onda» se refiere a la distancia entre una onda y la siguiente. Por consiguiente, la
longitud de onda y la frecuencia están inseparablemente ligadas: cuanto mayor es la frecuencia, más
corta es la longitud de onda.
El concepto se puede ilustrar mediante una analogía sencilla. Ate una cuerda larga al pomo de una puerta
y sujete el extremo libre. Si lo mueve lentamente arriba y abajo generará una única onda de gran tamaño;
un movimiento más rápido generará numerosas ondas pequeñas. La longitud de la cuerda no varía, por lo
que cuantas más ondas genere (mayor frecuencia), menor será la distancia entre las mismas (menor
longitud de onda).

Campos electromagnéticos de frecuencias bajas

¿Qué diferencia hay entre los campos electromagnéticos no ionizantes y la radiación ionizante?

La longitud de onda y la frecuencia determinan otra característica importante de los campos
electromagnéticos. Las ondas electromagnéticas son transportadas por partículas llamadas cuantos de
luz. Los cuantos de luz de ondas con frecuencias más altas (longitudes de onda más cortas) transportan
más energía que los de las ondas de menor frecuencia (longitudes de onda más largas). Algunas ondas
electromagnéticas transportan tanta energía por cuanto de luz que son capaces de romper los enlaces
entre las moléculas. De las radiaciones que componen el espectro electromagnético, los rayos gamma
que emiten los materiales radioactivos, los rayos cósmicos y los rayos X tienen esta capacidad y se
conocen como «radiación ionizante». Las radiaciones compuestas por cuantos de luz sin energía
suficiente para romper los enlaces moleculares se conocen como «radiación no ionizante». Las fuentes de
campos electromagnéticos generadas por el hombre que constituyen una parte fundamental de las
sociedades industriales (la electricidad, las microondas y los campos de radiofrecuencia) están en el
extremo del espectro electromagnético correspondiente a longitudes de onda relativamente largas y
frecuencias bajas y sus cuantos no son capaces de romper enlaces químicos.
En presencia de una carga eléctrica positiva o negativa se producen campos eléctricos que ejercen
fuerzas sobre las otras cargas presentes en el campo. La intensidad del campo eléctrico se mide en
voltios por metro (V/m). Cualquier conductor eléctrico cargado genera un campo eléctrico asociado, que
está presente aunque no fluya la corriente eléctrica. Cuanto mayor sea la tensión, más intenso será el
campo eléctrico a una determinada distancia del conductor. Los campos eléctricos son más intensos
cuanto menor es la distancia a la carga o conductor cargado que los genera y su intensidad disminuye
rápidamente al aumentar la distancia. Los materiales conductores, como los metales, proporcionan una
protección eficaz contra los campos magnéticos. Otros materiales, como los materiales de construcción y
los árboles, presentan también cierta capacidad protectora. Por consiguiente, las paredes, los edificios y
los árboles reducen la intensidad de los campos eléctricos de las líneas de conducción eléctrica situadas
en el exterior de las casas. Cuando las líneas de conducción eléctrica están enterradas en el suelo, los
campos eléctricos que generan casi no pueden detectarse en la superficie.
Al igual que los campos eléctricos, los campos magnéticos son más intensos en los puntos cercanos a su
origen y su intensidad disminuye rápidamente conforme aumenta la distancia desde la fuente. Los
materiales comunes, como las paredes de los edificios, no bloquean los campos magnéticos

Dentro de las ciencias biológicas el bioelectromagnetismo estudia el fenómeno consistente en la producción de
campos magnéticos o su percepción del campo magnético por parte de los seres vivos.

Las células biológicas usan gradientes electrostáticos para almacenar energía metabólica, para realizar trabajo
o desencadenar cambios internos, e intercambiarse señales. El bioelectromagnetismo es la corriente eléctrica
producida por potenciales de acción junto con los campos magnéticos que generan a través del fenómeno del
electromagnetismo.

El bioelectromagnetismo se estudia principalmente a través de las técnicas de electrofisiología. A fines del siglo
XVIII, el médico y físico italiano Luigi Galvani registró por primera vez el fenómeno de la contracción de un
músculo de cadáver mientras disecaba una rana en una mesa donde había realizado experimentos con
electricidad. Galvani acuñó el término electricidad animal para denominarlo, mientras que actualmente se
denomina galvanismo. Galvani y sus contemporáneos consideraron que la activación muscular era resultado de
un fluido eléctrico o sustancia presente en el nervio.

El bioelectromagnetismo es un aspecto de todos los seres vivos, incluidas todas las plantas y los animales.

El bioelectromagnetismo es un área de investigación científica en la que intervienen varias disciplinas: física,
ingeniería, biología, biología molecular y celular, medicina y epidemiología.

Su área de estudio incluye el campo magnético que se produce en el espacio alrededor de una carga eléctrica
en movimiento; en cambio, si la carga eléctrica se encuentra estacionaria, tan sólo produce a su alrededor un
campo eléctrico. La interacción de ambos campos produce un campo electromagnético.

Las ondas electromagnéticas consisten en una serie de campos eléctricos y magnéticos que viajan por el
espacio a la velocidad de la luz (300,000,000 m/s).

En nuestra vida diaria, vivimos inmersos en un mar de campos electromagnéticos y, auque no estamos
concientes de ello, nos permiten ver, sentir el calor del Sol, utilizar el teléfono celular y oír el radio en el coche.

Origen del electromagnetismo

Los campos magnéticos y electromagnéticos han estado presentes desde la formación de la Tierra. El campo
observado en y alrededor del mundo, se llama geomagnético, y es producido por la combinación de los
movimientos del propio planeta y de las corrientes de hierro fundido que se encuentran en su interior. El
movimiento del hierro fundido genera corrientes eléctricas que inducen un campo magnético en la superficie y
alrededor de la Tierra , la cual además, ha estado expuesta a la radiación electromagnética del Sol, la
proveniente del espacio interestelar y la generada durante las tormentas eléctricas (resonancias de Schumann).

Relación con los seres vivos

La vida surgió y evolucionó en la Tierra en presencia del campo geomagnético y de la radiación
electromagnética existente. Por ello, no sorprende encontrar en casi todos los sistemas vivos, estructuras
capaces de responder a campos magnéticos estáticos y a campos electromagnéticos.

Por ejemplo, el ojo humano percibe la radiación electromagnética en el rango visible del espectro
electromagnético (los colores del arco iris que varían entre 400 y 700 nm1). Otro caso, es el de algunas
especies de reptiles (lagartijas, cocodrilos, tortugas del desierto, iguanas y camaleones) que aprovechan la
radiación infrarroja del Sol para elevar su temperatura corporal a los niveles necesarios para la actividad
metabólica.

Recepción y orientación espacial

La magnetorrecepción mecánica es empleada por varios animales, desde las bacterias hasta los vertebrados,
se trata de un mecanismo similar al de la brújula; es decir, el campo geomagnético cambia la magnetización de
las partículas biomagnéticas del animal, ejerciendo una fuerza (torque) en éstas, las cuales a su vez, trasmiten
la fuerza a las estructuras biológicas unidas a ellas.

Este mecanismo se observa en las magnetobacterias que forman parte de las comunidades bacterianas en
sedimentos y columnas estratificadas de agua y en algunas algas.

Las magnetobacterias tienen unas estructuras intracelulares rodeadas de membrana, llamadas magnetosomas,
que contienen un óxido de hierro conocido como magnetita, (Fe3 04). Estas estructuras se ordenan a lo largo
del cuerpo de la bacteria y al cambiar la magnetización de la partícula de magnetita, su fuerza es capaz de
movilizar al organismo completo, permitiéndoles migrar a lo largo de las líneas del campo geomagnético para
localizar mejores fuentes de nutrientes.

En cuanto al reino vegetal, la exposición de plantas en crecimiento a campos magnéticos modifica la orientación
de las raíces.

La magnetorrecepción también ha sido estudiada en el comportamiento de aves, tortugas, langostas, abejas,
topos, truchas, entre otros. Los animales usan a la magnetita como brújula magnética para conocer la dirección
y la intensidad del campo geomagnético, información que forma parte de su mapa de navegación. Por otro lado,
las condiciones magnéticas de ciertas regiones permiten a las aves, tortugas marinas y langostas, identificar
sitios familiares para protegerse, alimentarse o procrear.

En las aves se han encontrado dos mecanismos de magnetorrecepción, uno mecánico y otro químico. El
primero depende del cambio de magnetización de partículas de magnetita localizada arriba del pico y les
proporciona información sobre su posición en el espacio. La magnetorrecepción química involucra la formación
de radicales libres en presencia del campo magnético; estas reacciones químicas ocurren en el ojo derecho y
les sirven como brújula para la orientación direccional.

Efectos a escala celular

Desde hace más de 20 años, se han reportado efectos al nivel de la membrana celular, del ADN, en la
regulación del ciclo celular, en la diferenciación celular, o efectos metabólicos y aceleración del transporte de
electrones, entre otras características fisiológicas de las células.

Uno de los hallazgos más constantes al aplicar campos electromagnéticos de frecuencia extremadamente baja
(ELF, por sus siglas en inglés), es el aumento en el influjo de calcio iónico (Ca ++) a través de canales
dependientes de voltaje. El incremento en la concentración intracelular de calcio está asociado a un aumento de
la proliferación y diferenciación celular, inducción de apoptosis (muerte celular programada), incremento en la
síntesis de citocinas (proteínas secretadas por células inmunes) y de factores que inducen la formación de
nuevos vasos sanguíneos (angiogénesis).

Aplicaciones clínicas

La eficacia terapéutica de los campos electromagnéticos de baja frecuencia ha sido investigada durante los
últimos 30 años, demostrándose que es un método no invasivo, efectivo y seguro para la consolidación de
fracturas resistentes a los tratamientos. El procedimiento se ha utilizado para atender fracturas recalcitrantes
(pseudoartrosis), osteotomías (sección quirúrgica de un hueso), fusiones espinales, osteoporosis y control del
dolor. Los resultados están respaldados por estudios en modelos animales y celulares que demuestran que los
campos electromagnéticos aceleran la formación de hueso.

El uso de los campos electromagnéticos con un nuevo enfoque se aplica para acelerar la cicatrización de
heridas crónicas en México, como un procedimiento preventivo y complementario en úlceras que no responden
a tratamiento médico o quirúrgico.

Los campos electromagnéticos de baja frecuencia también se han empleado para acelerar la cicatrización de
heridas crónicas. La artritis, la reparación de nervios, la inflamación y el control del dolor, son otras aplicaciones
de esta nueva y prometedora área de investigación.

¿Existen riesgos?

Los campos electromagnéticos generados por las líneas de conducción de alto voltaje, la electrificación de las
ciudades, la proliferación de los aparatos eléctricos, el metro, la televisión, las computadoras, los hornos de
microondas, los teléfonos celulares y demás, han sido fuente de preocupación a partir de un reporte realizado
en 1979 por N. Wertheimer y Ed Beeper, investigadores estadounidenses, cuyo artículo exponía la hipótesis de
que la incidencia de leucemia era mayor en niños que vivían cerca de las líneas de electricidad.

Este estudio disparó una controversia que fue resuelta cuando el Congreso de los Estados Unidos ordenó
realizar un programa de investigación y análisis de la literatura, con el fin de obtener evidencia científica para
definir los riesgos potenciales de la exposición a ELF .

Las conclusiones del reporte hecho por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, investigaciones
epidemiológicas posteriores y estudios a escala celular, sugieren que el riesgo de exposición a campos
electromagnéticos de frecuencia extremadamente baja, es muy débil. Sin embargo, esta posibilidad no ha sido
excluida totalmente, y como medida precautoria se clasificó la exposición a los elf como un riesgo similar al de
tomar café.

http://www.conacyt.gob.mx/comunicacion/Revista/201/Articulos/bioelectromagnetismo/bioelectromagnetismo03a.h
tm

Existen tantos intereses contrapuestos con respecto a los campos electromagnéticos y su incidencia en los
seres vivos que es mejor tomar precauciones. Un tema son los campos de extremadamente baja frecuencia y
otro muy distinto son los las ondas ionizantes o toda aquella onda que no sea domiciliaria. Ya no sería un café,
sería una botella diaria de ron.