Prensa
Cambio Climático: Kioto aprobó primer bono

Santiago, El Mercurio, Viernes 21 de octubre de 2005.-  

Protocolo de Kioto visó certificados a Honduras. El mercado del carbono es desde ayer oficial.

El Protocolo de Kioto aprobó los primeros certificados de reducción de emisiones de gases invernadero a dos proyectos
hidroeléctricos en Honduras.

Uno es el proyecto La Esperanza, que evitará emisiones de 37 mil ton de dióxido de carbono al año; el otro, el proyecto Río
Blanco, que evitará que escapen a la atmósfera otras 17.800 ton de dióxido de carbono o emisiones equivalente al año.

En primera fase, los proyectos obtuvieron créditos, respectivamente, por 2.210 toneladas para su venta a Italia y 7.304
toneladas para su venta a Finlandia.

Los países compradores de estos créditos podrán usarlos a favor de su contabilidad para cumplir, a partir de 2008, con sus
compromisos en Kioto.

Este histórico paso procedió a través de la junta directiva del Mecanismo de Desarrollo Limpio del Protocolo de Kioto.  
C. Climático
Chile: Contaminación electromagnética
por Arnaldo Pérez Guerra

De la mano del desarrollo tecnológico aumenta la exposición a la contaminación electromagnética, acentuada por la creciente
expansión de telefonía móvil. Preocupan cada vez más los peligros asociados a la exposición a radiaciones provenientes de
redes eléctricas -alta tensión y domiciliarias- y antenas de telefonía móvil, entre otras. Pueden provocar efectos en la salud, como
alteraciones en el sistema nervioso central y ciertos tipos de cáncer. En Chile existen normas técnicas y de seguridad para la
instalación de antenas, pero no se asegura, como señala la Constitución, "un medioambiente libre de contaminación" ni hay
regulación jurídica.
El fracaso de políticas y normas ambientales que previenen la degradación de los ecosistemas y dan solución a problemas de
salud pública, ha forzado a la comunidad a adoptar nuevos enfoques. Así ocurrió con el deterioro de la capa de ozono. Se
comenzó a hablar del asunto mucho antes que se comprobara que el problema se debía a la liberación de ciertas sustancias
químicas. "La amenaza era tan grave, que la comunidad internacional no podía quedarse quieta esperando el consenso de los
científicos", dice Valentina Durán, investigadora del Centro de Derecho Ambiental de la Universidad de Chile.
Principio de precaución
El caso de las antenas de telefonía y de celulares es similar. Su tecnología ha llegado a millones y es una de las empresas con
mayor ritmo de expansión. Los usuarios aumentaron un 137 por ciento en los últimos cinco años: 1747 millones de celulares en
el mundo, según la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT). Las estadísticas se dieron a conocer en la Cumbre Mundial
de la Sociedad de la Información (CMSI), realizada recientemente en Túnez. Pero los efectos podrían incluir tumores, cáncer y
leucemia, entre otras enfermedades.
Movimientos ciudadanos se han opuesto a la instalación de antenas y torres de alta tensión y presentan recursos judiciales que la
mayoría de las veces no son acogidos. Cualquier norma a implementar debiera ser transparente, permitir la participación
ciudadana como una herramienta jurídica, asegurar el acceso a la información y proteger la salud de la población y el
medioambiente. Los vecinos exigen una mayor fiscalización, la prohibición de nuevas instalaciones y el respeto a la propiedad y a
los planos reguladores. En el mundo hay una creciente tendencia a legislar sobre el tema: "Las normativas se centran en otorgar
protección sanitaria a los ciudadanos frente a los efectos adversos conocidos para la salud. Los efectos menos probados han
sido tomados en cuenta sólo por algunas normativas, expresamente sobre la base del principio de precaución. Es el caso de
Suiza, Italia, Australia y Nueva Zelanda", agrega Valentina Durán.
Andrei Tchernitchin, académico del Laboratorio de Endocrinología Experimental y Patología Ambiental del Instituto de Ciencias
Biomédicas de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, describe los efectos de la contaminación electromagnética.
Explica que podría provocar esclerosis lateral amiotrófica, Alzheimer, dermatitis, enfermedades alérgicas, asma bronquial,
aumento de incidencias de abortos, alteraciones neuroconductuales, cardíacas y endocrinas, entre otras. Al investigar las muertes
causadas por arritmia e infarto agudo del miocardio se ha establecido que hay relación con la exposición acumulativa a este tipo
de contaminación. Pero aún los científicos no se ponen de acuerdo. "Existe evidencia experimental de efectos biológicos
asociados a la exposición a radiaciones electromagnéticas. Algunos de estos efectos, descritos en trabajos experimentales y en
estudios epidemiológicos, han sido interpretados como evidencia de que exposiciones prolongadas a campos electromagnéticos
de baja intensidad son potencialmente nocivas", dice Tchernitchin. No obstante, numerosos científicos aún no admiten esta
posibilidad. La controversia se explica, agrega, por la alta variabilidad en la población bajo estudio: "El desarrollo del cáncer por
exposición a radiaciones electromagnéticas es un efecto diferido, es decir, se desarrolla después de un período de latencia que
puede durar muchos años. En el caso de los teléfonos celulares y de las centrales de retransmisión, la información es
insuficiente por su limitado tiempo de uso. Aún así, debiera aplicarse el principio precautorio. Se trata de un caso paradigmático,
por cuanto existe desacuerdo en la comunidad científica acerca de los efectos en la salud de los distintos grados de exposición a
la radiación. Además, hay temor y desconocimiento en la ciudadanía, que se manifiesta en el rechazo que provocan las
instalaciones de antenas y torres".
El principio de precaución fue reconocido en el protocolo sobre seguridad de la biotecnología, del Convenio sobre la Diversidad.
Ha sido incorporado en las legislaciones de Suiza, Australia, Alemania, Canadá, Francia, Holanda, Nueva Zelanda, Suecia, Brasil,
Colombia y Ecuador, entre otros. Chile no lo consagra en las políticas ambientales, a pesar de los tratados internacionales que
han sido ratificados como la Convención de Viena para la Protección de la Capa de Ozono, el Protocolo de Montreal, la Convención
de la Biodiversidad y la Convención de Cambio Climático. La Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (1992),
señala: "Con el fin de proteger el medio ambiente, los Estados deberán aplicar ampliamente el criterio de precaución conforme a
sus capacidades. Cuando haya peligro de daño grave e irreversible, la falta de certeza científica absoluta no deberá utilizarse
como razón para postergar la adopción de medidas eficaces en función de los costos para impedir la degradación del medio
ambiente".
Graves efectos para la salud
La contaminación electromagnética debiera regularse a través de normas de emisión. Existe una instalación indiscriminada de
antenas de celulares. Según expertos, la emisión de un celular supera tres millones de veces la radiación natural. El español
Carlos Requejo, geobiólogo, dice que la radiación electromagnética acelera las ondas cerebrales al límite del estrés y puede
tener otros efectos biológicos: "En ausencia de normativas, las compañías aprovechan el vacío legal. Las antenas repetidoras de
la red móvil proliferan. Muchos informes científicos alertan sobre los riesgos de la radiación electromagnética, especialmente
microondas, emisiones de televisión, radares y telefonía móvil, pero también en informática -chips- y múltiples dispositivos
electrónicos". Según Requejo, la exposición continua a celulares o antenas repetidoras provocaría daños en la membrana celular,
efectos sobre el sistema inmunitario con pérdida de defensas y alteración del ADN.
Se ha relacionado el uso de celulares al incremento de tumores, cáncer de piel y tumores cerebrales. También se lo vincula al
Parkinson y al riesgo de acelerar la aparición de Alzeimer. Un estudio del doctor Hyland, de la Universidad Británica de Warwick,
afirma que las ondas utilizadas por los celulares son de la misma frecuencia que las ondas cerebrales Alfa. Según Tchernitchin,
"debemos prevenir e informar a las personas que los celulares, hornos microondas y hasta el monitor de su computador son un
factor de riesgo para su salud. En Chile somos muy descuidados y no tenemos regulaciones. Algunos de los microondas que se
venden aquí, han sido rechazados en Europa y Estados Unidos por no cumplir las normas de seguridad". Un microonda puede
generar radiaciones mil veces mayores que la de un celular.
Un estudio llevado a cabo en California concluyó que la leucemia en niños, cáncer cerebral en adultos, problemas cardiacos y
suicidios, tenían como factor de causa-efecto las radiaciones electromagnéticas. Otros científicos señalan que menores de 18
años no debieran usar celulares, pues la radiación traspasa la corteza cerebral.
El celular se ha instalado en la sociedad de consumo y cada teléfono tiene una vida útil de un año y medio. En el mundo más de
500 millones entran en desuso cada año, generando unas 250 mil toneladas de residuos peligrosos y sustancias químicas que
se acumulan en el medioambiente. En Chile no hay cifras fiables.
Por otra parte, se sabe que se han instalado algunas antenas en patios de colegios y jardines infantiles. En 2001, superaban las
1400, cifra que aumentó a 3000 en 2003. Hoy existen unas 4000. Según la subsecretaría de Telecomunicaciones (Subtel), a fines
de 2004 los usuarios de celulares en nuestro país bordeaban los nueve millones.
Las protestas aumentan. En el sector Las Acacias, en La Florida, los pobladores se enfrentaron a Carabineros por la instalación
de una antena. Ya había otras dos en el barrio. En Arica ocurre algo similar en la población Raúl Silva Henríquez, donde se instaló
una antena en la parroquia. En Macul brotaron cerca de treinta antenas en sólo un año. Es que las compañías ofrecen hasta
600.000 pesos mensuales. Subtel las autoriza y avisa de las obras a la municipalidad. Sólo se fija en aspectos técnicos y la
ubicación se rige por la Ordenanza General de Urbanismo. Presentan los planos a la Dirección de Obras que puede objetar el
lugar, pero no mucho más. En el Congreso duerme el proyecto que intenta impedir que se sigan instalando cerca de colegios,
iglesias, consultorios y hospitales, y a menos de cien metros de sectores poblados.
La única normativa vigente en Chile es de la Subtel -Resolución 505, del año 2000- que fija una norma técnica sobre "requisitos
de seguridad". La resolución fija un límite de emisión -435 uW/cm2- de densidad de potencia. Según Valentina Durán, si se
compara con las disposiciones de la Ley de Bases Generales del Medio Ambiente, se concluye que Subtel ha regulado "una
materia que no es de su competencia, por lo que persiste el vacío legal. Se debiera incorporar a la legislación el 'principio
precautorio', además de normar la emisión".
Alta tensión, daño invisible

El cableado de alta tensión también es un potencial cancerígeno. Chilectra señala que en el promedio de exposición no
sobrepasaría los 18,8 miligauss. Pero algunos investigadores aseguran que incluso sobre los 3,0 miligauss es un riesgo serio
para la salud. La radiación electromagnética que emana de las torres de alta tensión puede causar leucemia infantil, tumores y
cáncer cerebral. En 1994, el Departamento de Trabajo e Industria de Washington, concedió una demanda de indemnización
laboral a favor de un trabajador de la empresa de aluminios Kaiser: el cáncer que padecía fue causado por la exposición a
campos electromagnéticos en su trabajo. En 1989, la Oficina de Evaluación Tecnológica del Congreso de Estados Unidos, emitió
un informe que advertía que "los campos eléctricos y magnéticos producidos por los sistemas de energía eléctricas pueden
conllevar peligros para la salud y causar alteraciones biológicas". Tras algunos estudios, la Agencia de Protección
Medioambiental reconoció, en 1990, que es posible que "exista un vínculo entre los campos electromagnéticos generados por los
cables de alta tensión y el desarrollo del cáncer". Las autoridades en Chile dicen que no tienen dinero para investigar.
Andrei Tchernitchin, dice que en California se confirmó "la relación entre radiación electromagnética y la aparición de
enfermedades como leucemia en niños y adultos, cáncer de mama femenino y masculino, cáncer cerebral, depresiones que
terminan en suicidios y abortos espontáneos. La radiación electromagnética es nociva y a mayor voltaje, aún más. Es mucho más
frecuente que haya personas enfermas que viven cerca de los tendidos eléctricos y transformadores de alta tensión. Por años se
dijo que el cigarrillo producía cáncer y otras enfermedades. Pero las tabacaleras señalaban que no había pruebas concluyentes,
mientras financiaban a algunos científicos para que mintieran. Hoy se sabe que es una realidad".
El límite de seguridad de los campos magnéticos emitidos por las torres de alta tensión es de 2,0 miligauss. Es el recomendado
por el Consejo Nacional de Protección Medioambiental de Estados Unidos. En Suecia se han realizado estudios en los que se
descubrió que niños expuestos a más de 3,0 miligauss tenían cuatro veces mayores probabilidades de presentar tumores y
leucemia. En 1992, el doctor danés Jorgen Olsen advirtió que el riesgo de presentar leucemia infantil, linfoma y tumores
cerebrales, aumentaba cinco veces más en las personas "que vivían cerca de una línea de alta tensión, expuestos a radiaciones
mayores a 4,0 miligauss". Chile sigue esperando una normativa que regule la exposición a los campos electromagnéticos. No es
un problema de salud pública ni está en la agenda de los políticos.
Argentina creará primer vertedero sustentable del Cono Sur de América

Fuente: EFE, El Mostrador, Chile. http://www.elmostrador.cl/modulos/noticias/constructor/noticia_new.asp?id_noticia=169485
22 de Septiembre del 2005

Se trata del proyecto de relleno sanitario en las afueras de Buenos Aires, aprobado el pasado martes por Naciones Unidas y que
permitirá reducir las emisiones de gases contaminantes en más de seis millones de toneladas de dióxido de carbono durante
diez años.

El primer proyecto de desarrollo limpio aprobado en Argentina podría generar ventas anuales por unos 6 millones de euros de
los llamados "bonos verdes".

La iniciativa, la primera de Argentina inscrita dentro del Mecanismo para el Desarrollo Limpio (MDL) previsto por el Protocolo de
Kioto, se pondrá en marcha en un predio de 290 hectáreas, donde fueron acumuladas 40 millones de toneladas de basura en
los recientes 26 años.

La empresa holandesa Van Der Wiel invertirá allí 19 millones de dólares para tratar los gases que emana la basura.

Según informó hoy la Secretaría de Ambiente de Argentina, cuando estos residuos entran en descomposición liberan a la
atmósfera "biogas", compuesto por un 50 por ciento de dióxido de carbono y un 50 por ciento de metano, un gas 21 veces más
dañino que el dióxido de carbono.

Una vez que la planta de captura y tratamiento de gases construida por la firma holandesa sea certificada, se calcula que el
proyecto tendrá la capacidad de generar "bonos verdes", títulos internacionales que cotizan hoy en día entre 7 y 10 euros en el
mercado de carbono.

"Por cada tonelada reducida de carbono equivalente, la empresa obtendrá un 'bono verde' que acredite dicha reducción, por lo
que se esperaría llegar a alcanzar unos 6 millones de euros al año en venta de bonos", destacaron las autoridades argentinas.

El Protocolo de Kioto, que entró en vigencia en febrero pasado, obliga a los países industrializados que lo ratificaron a reducir sus
emisiones de gases de efecto invernadero para el período 2008-2012 a un nivel no inferior al 5 por ciento de lo registrado en
1990.

Para cumplir con esa meta, estas naciones pueden desarrollar proyectos de MDL en países en desarrollo y utilizar los créditos de
carbono resultantes para saldar sus obligaciones de reducción de gases o comercializarlos en los mercados internacionales.

Argentina se convirtió a principios de este mes en el primer país en desarrollo que crea un Fondo de Carbono, cuyo principal
objetivo es promover inversiones en tecnologías limpias.

La Secretaría de Ambiente destacó que Argentina se encuentra entre los diez países más atractivos para inversiones en
proyectos MDL dentro del ránking elaborado por el sitio de Internet "Point Carbon", el más consultado por inversores que buscan
información sobre cuáles son los países más aptos para invertir.-
AMBIENTE: Millones huyen de desastres naturales

Por Stephen Leahy
TORONTO, 12 oct (IPS) - La ONU calcula que más de 50 millones de personas se verían obligadas a abandonar sus hogares en
el próximo lustro por causas ambientales como la elevación del nivel del mar, la desertificación, las inundaciones y la
degradación de la tierra.

Estadísticas de la Federación Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja son aun más contundentes: quienes hoy están
desplazados a causa de esos desastres suman más que los desplazados por las guerras.

Las catástrofes ambientales ya contribuyen con grandes corrientes de migración permanente, afirmaron expertos de la
Universidad de las Naciones Unidas (UNU) este miércoles, Día de la ONU para la Reducción de Desastres.

Los cientos de miles de refugiados ambientales expulsados por los huracanes Katrina y Rita de la costa estadounidense del
Golfo de México son "apenas la punta del iceberg", Janos Bogardi, director del Instituto de Ambiente y Seguridad Humana de la
UNU.

"Muchas personas en la misma situación están mucho más deses peradas", dijo Bogardi a IPS. "Si no se atiende la fuente del
problema, la espiral se saldrá de control".

La generosidad del público y el alivio humanitario se concentran en desastres ambientales bien publicitados, como el terremoto
del 8 de este mes en Pakistán, el tsunami del 26 de diciembre pasado en Asia meridional y sudoriental y los últimos huracanes
en el Golfo de México.

Pero millones de personas terminan desarraigadas de sus hogares por cambios ambientales graduales, como la
desertificación, la degradación de la tierra o la elevación del nivel del mar.

Obligados a trasladarse a cualquier otra parte, estos desplazados reciben, en comparación con los damnificados por catástrofes
conocidas, menos apoyo en materia de alimentos, refugio, atención médica y asistencia financiera.

Tampoco se les reconoce el carácter de refugiados, como sí a los que abandonan sus países por razones políticas.

"Hay mecanismos internacionales para ayudar a los que huyen de guerras y conflictos armados, pero no hay nada para los
refugiados ambientales", se lamentó Bogardi.

"Éste es un problema muy complejo, con organizaciones mundiales ya saturadas por la demanda de refugiados convencionales,
tal como se los definió en 1951", dijo el subsecretario general de la ONU (Organización de las Naciones Unidas), Hans van
Ginkel, rector de la UNU.

"Deberíamos prepararnos ahora, de todos modos, para definir, aceptar y ayudar a esta nueva camada de 'refugiados' dentro de
los marcos internacionales", agregó Van Ginkel.

Expertos afirman que los "refugiados ambientales" deben ser cuidadosamente definidos y distinguidos de los migrantes
económicos, que abandonan voluntariamente sus lugares de residencia en busca de una vida mejor pero podrían regresar sin
sufrir persecuciones.

Pero tal definición es un problema conflictivo, dijo Tony Oliver-Smith, antropólogo de la Universidad de Florida y de la UNU.

El público mundial cree, en general, que casi todos los desastres ambientales son naturales, cuando de hecho muchos son
consecuencia de acciones humanas, como el uso insostenible de los recursos, consideró Oliver-Smith.

Por ejemplo, la población de la capital de Yemen, Sana'a, se ha duplicado cada seis años en promedio desde 1972, y hoy se
ubica en 900.000 habitantes. El nivel del espejo de agua del que se abastece la ciudad cae seis metros por año y podría agotarse
para 2010, según estudios del Banco Mundial.

En China, el desierto de Gobi se expande más de 10.000 kilómetros cuadrados al año, con lo que amenaza muchos poblados. El
experto Norman Myers, de la británica Universidad de Oxford, indicó que Marruecos, Túnez y Libia pierden cada uno más de 1.000
kilómetros cuadrados al año debido a la desertificación.

La mitad de las tierras irrigadas de Egipto sufren los efectos de la salinización, y 160.000 kilómetros cuadrados de predios
agrícolas de Turquía sufren los efectos de la erosión.

El asesor y docente de UNU Ben Wisner consideró que no se debe restar responsabilidad a gobiernos nacionales por "vínculos
indebidos con compañías forestales, minas abiertas y grandes haciendas ganaderas que realizan prácticas degradantes de la
tierra".

"Aun en caso de eventos naturales como los huracanes, construir una ciudad como Nueva Orleans debajo del nivel del mar en
una zona con grandes ciclones es una decisión humana que condujo a una catástrofe ambiental", dijo Oliver-Smith.

Las preocupaciones por las toxinas presentes en el ambiente y el costo de la reconstrucción implica que una gran parte de los
desplazados de Nueva Orleans nunca podrán regresar a ella, afirmó el experto.

En el caso del terremoto en Pakistán, la mayor parte de las muertes pueden atribuirse a la falta de estructuras de vivienda
apropiadas y a su ubicación inadecuada, consideró Oliver-Smith.

"Varios cientos de miles de personas podrían resultar permanentemente desplazadas", agregó.

El principal entre los desastres ambientales de ritmo lento es la degradación de la tierra, con predios agrícolas y pasturas que no
pueden servir de sustento a la población y al ganado, tanto a causa de un mal manejo de las haciendas como del cambio
climático.

Millones de personas en África y en Asia fueron expulsados de sus tierras, y la comunidad internacional debería actuar en los
casos en que los gobiernos nacionales se ven incapacitados, sostuvo Bogardi.

"La vulnerabilidad aumenta en todo el mundo debido al rápido desarrollo de megaciudades en áreas costeras", dijo Oliver-Smith.
"Esa tendencia, combinada con la elevación del nivel del mar y la creciente cantidad e intensidad de las tormentas, es la receta
para un desastre anticipado, con enorme potencial de desatar olas de emigración."

Algunos ya se preparan para lo peor. La isla-estado de Tuvalo alcanzó un acuerdo con Nueva Zelanda para que éste acoja a sus
11.600 ciudadanos en caso de que el océano Pacífico se trague al país.

Estimaciones rápidas indican que 100 millones de personas viven debajo del nivel del mar y en aguas costeras.

La UNU exhortó a la creación de un panel intergubernamental sobre degradación de tierras, tal como ya existe uno para
considerar el cambio climático. ( (FIN/2005)